Apuntes sobre la formación del proletariado en Santiago del Estero (1899-1900)

Por: Daniel Guzmán Alcaraz

La figura del artesano, es una imagen dominante en el mundo del trabajo urbano de fines del siglo XIX, especialmente en las provincias argentinas,  donde una modernización incipiente trataba de imponerse. En el caso de Santiago del Estero en el Censo de 1895, se señala 22.936 (Tasso, 2007:307) artesanos en toda la citada provincia.  Cifra que coincide con la proliferación de talleres en las ciudades, como los 421 (1993:68) que destaca María Tenti en la ciudad capital en 1889.  En el Censo de 1895 se cuentan 124 talleres en toda la provincia, los cuales estaban manejados por inmigrantes llegados por el ferrocarril, quienes  terminaron  quedándose en la provincia. Si bien el área azucarera concentró 10.000 trabajadores a fines del siglo XIX, el sector artesanal debió tener algún tipo de injerencia, pues a pesar de la limitación laboral que tuvieron los talleres familiares, estos nuclearon alrededor un tipo de trabajador de origen inmigrante, que comenzó a preocuparse por organizarse. Incluso algunos viajeros que llegaron a Santiago en esos años, confirman la presencia de los artesanos (Tasso, 1984:56), como parte de una serie de cambios urbanos que se notaban en las principales ciudades santiagueñas. Este tipo de trabajadores, siguiendo el censo de 1895, en la población inmigrante que llegó a la Argentina, reunía 54.616 almas, ocupando el cuarto puesto de profesiones que declararon los extranjeros que se dispersaron por todas las provincias. Pero esta fuerza de trabajo, se concentra en establecimiento semi-artesanales, con un bajo número de trabajadores. El concepto artesano, ha sido estudiado en profundidad por Ricardo Falcón, quien realiza la siguiente tipificación. Hay dos tipos de este trabajador, el que tenía un pequeño capital e instalaba su propio taller y reclutaba a familiares como empleados y el independiente que trabajaba en los talleres percibiendo un salario a cambio de su trabajo. Esto indica que fueron trabajadores calificados, que les permitió ciertas ventajas con sus empleadores, pues aún no se había realizado la proletarización de los trabajadores ante el incremento de la inmigración. Esta protoorganización obrera de los artesanos, disparó la formación de las Asociaciones mutuales (Falcón, 1984:28), por oficio, que fueron creadas para la defensa de la profesión y los servicios sociales a sus socios. Falcón nos cita, que grupos socialistas comienzan a surgir en el interior (1984:101) en 1895, lo que nos lleva a indagar si hubo relaciones entre estas ideas y los artesanos santiagueños que dominaban el trabajo urbano en Santiago del Estero. Federico Mackeprang describe al primer centro socialista en la capital santiagueña, en 1890, el cual fue fundado por Pedro Piegiovanni (1923:111), natural de Ancona (Italia), quién dirigió dicha entidad hasta 1902, año de su traslado a Buenos Aires. Esta agrupación estuvo formada por artesanos, provenientes de los talleres anteriormente nombrados, alcanzando un nivel de organización, que vemos reflejados en los bailes, recitales y fiestas que buscaban recaudar fondos, para mantener un asilo de huérfanos, ayudar a sus socios y sostener un periódico (1899:4).

Por otro lado, Piegiovanni, secretario general del PS en Santiago del Estero, recorrió los centros obreros, dando charlas sobre lo que es el socialismo. Este último dato, nos indica que hubo otras agrupaciones de artesanos que no eran socialistas, por lo que estos realizaron proselitismo en dichos enclaves, intentando ganarlos a su causa. Piegiovanni, perteneció a la organización Fascio dei lavoratori (Oddone, 1983:59), la cual participó representando a Santiago del Estero en el Congreso constituyente del PS en 1896, estos contacto le permitió al centro santiagueño, establecer fluido contacto con los organizadores socialistas a nivel nacional. Manuel Meyer González (1900:3), dirigente socialista visito la provincia en 1900, realizando una gira por Banda y capital, visitando las estaciones ferroviarias y la escuela de Artes y oficios. En esta serie de charlas que brinda González, el público está formado por artesanos y ferroviarios, a los cuales llama pueblo, englobando de esa manera al receptor del mensaje socialista. En ese momento, los sectores liberales de la provincia, coincidían con la visión moralizadora del trabajo que tenían los socialistas, por lo cual es común que el estado apoye algunos emprendimientos educativos socialistas en la provincia. Estos planes alfabetizadores, tuvo sus efectos positivos, como los que cita  J. Ambrosetti, en su visita a Santiago del Estero, donde describe una falange de artesanos en 1899, donde no sólo detecta extranjeros, sino criollos (1899:4), que asisten a las escuelas socialistas y las de la sociedad de beneficencia. Las redes de identidad (Portantiero, 1999:9) para los trabajadores que los socialistas construyeron en la provincia, tuvo alcances limitados, pues alcanzaban a las colectividades de extranjeros, que podemos ver en los apellidos que forman los primeros centros socialistas santiagueños.  ¿Qué ocurrió con los artesanos nativos alfabetizados ante la naciente organización obrera de los socialistas?

Pedro Barraza, docente liberal, integrante de varios centros culturales, ligado al sector político de Dámaso Palacio, nos brinda datos de su  acción obrera. Este futuro gobernador de la provincia, en 1899 fue dirigente de un llamado centro político, que no sabemos cuando fue fundado. Lo que nos interesa destacar, es que cita que está conformado por un numeroso grupo de artesanos y obreros (1899:3). En esa época, una facción docente, a la cual pertenecía Barraza, se miraba como un obrero de la civilización. Por lo que puede referirse a ese tipo de profesión, luego nombra al artesanado, que es el actor que estamos analizando en este trabajo. No hace alusión a ser un centro socialista o anarquista, lo que nos pone frente a un nuevo interrogante. ¿Eran independientes? Los nexos de Barraza con el grupo político de Palacio, pareciera indicarnos que no lo eran.  Pero podemos suponer, que fue el espacio que encontraron los nativos, para comenzar a ejercer cierta participación social y política. Si está claro, que es una entidad laica, pues no hace alusión alguna al círculo de obreros de tendencia católica, que también aglutina trabajadores nativos y extranjeros. Uno de los asiduos conferencistas del centro de Barraza, fue el Dr. Benjamín Jimenez, defensor del liberalismo laico, quién también protegió las escuelas de oficio en Santiago del Estero.  Esta presencia de intelectuales laicos, nos aproxima a una forma de organización de trabajadores que no sólo busca atraer a los artesanos, sino a otros oficios y profesiones que buscaban asociarse a una proto-central que aglutinara al proletariado santiagueño. Podría ser esta, la primera intentona de unión proletaria provincial, ajena al desembarco del socialismo y el anarquismo en Santiago del Estero.

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