De Borges a Ibarra: una trayectoria autonomista a través de Andrés Figueroa

Por: Daniel Guzmán

En 1922 Figueroa comenzó a viajar a Tucumán, costeando sus viajes el gobierno provincial, su visita a los archivos de la vecina provincia, le permitió recolectar material para su archivo, y establecer contactos con historiadores  tucumanos. Figueroa estaba proyectándose en el espacio historiográfico nacional, en un momento en que producto del periodo de guerras mundiales, una vuelta al americanismo  se prestaba para el NOA como propuesta de identidad cultural, en el plano de crisis de la civilización occidental.

En el momento de aproximarse Figueroa a Tucumán, en el NOA la citada provincia era el punto de reunión cultural de toda la región.  Desde 1914 año en que  comenzó a funcionar su universidad y mucho antes con la Sociedad Sarmiento, la vida cultural tucumana se nutrió de muchos letrados de otras provincias del NOA.  Justamente en la vecina provincia, Juan B. Terán, como Ricardo Rojas motorizaron un federalismo cultural  cuyas bases estaban en la región y las ondas expansivas de este proyecto encontraron muchos seguidores en Santiago del Estero.

Figueroa y Manuel Lizondo Borda, compartieron en 1924 una charla en el Colegio Nacional  y allí el citado pensador tucumano,  expone la necesidad de estudiar la historia en relación con Perú y Bolivia. Recordando Figueroa que Borges tenía mucha influencia con Bolivia, lo cual alentó la idea de Lizondo Borda de unir esfuerzos.

En 1924 sus trabajos en el Archivo de Tucumán y Santiago lo llevan a escribir sobre Borges e Ibarra, pero en forma revisionista. De esta manera se  acercó al grupo La Cumbre de Tucumán, donde estrecho lazos, con sus pares ganando otro espacio para difundir su ideario. Esa postura era insertar la historia santiagueña en la región, tratando de ir más lejos, integrarla al alto Perú. Por eso en el centenario a Bolivia, ubica a Borges y a Ibarra en relación con aquellos lares. A tal debate histórico,   se unió el santiagueño Baltasar Olaechea y Alcorta quién no estaba muy convencido de tal posicionamiento de Figueroa. Los archivos en Tucumán, convenció a Figueroa de que tenía que ir a Jujuy y Salta y más lejos, a la Paz.  Cuando Figueroa se encontró con el grupo Cumbre, estaba ante  un proyecto regional de historia,  pues Terán quería cooperar con sus pares de las provincias, para elaborar un marco histórico norteño.

Fue un medio con representantes en Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy, y Salta. Y en sus filas estuvieron Juan B. Terán, Juan Heller, Manuel Lizondo Borda, Ernesto Padilla, Leopoldo Lugones, Luis Franco, Pablo Pizzurno, Benjamín Villafañe, y Juan Carlos Dávalos.  Todos estos intelectuales militaban en la idea de unir la región con el país, y las naciones latinoamericanas. En Santiago del Estero junto a Baltasar Olaechea y Alcorta, Manuel Gómez Carrillo y Miguel Contreras Lugones, se organizó la primera tertulia sobre historia santiagueña. Figueroa quería convencer a sus pares, que así como Córdoba o Tucumán, tenían las historias atravesadas por su itinerario al norte. De tal manera, que las figuras de Borges e Ibarra, tenían sesgo federal, pero americanista, una idea que aún no era muy entendida por sus colegas.

Terán acompaño a Figueroa en escribir una historia regional, que incluya a todas las provincias y su nombre seria el Federalismo en las provincias. Pero no se pudo llevar a cabo y sólo quedaron algunos artículos en la revista Cumbre, que muestran que tanto Borges como Ibarra, querían una autonomía regional, donde no sólo estaba Santiago del Estero, sino todo el norte argentino.

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