Mario Puzo, una historia de novela

Muchas veces saber quién dio vida a una obra, una historia o un personaje, es un misterio que es mejor con conocer para no decepcionarse. En este caso la historia indica lo contrario. En esta ocasión se trata de una de las obras más reconocidas del mundo. Acaso un verdadero icono del cine y la literatura mundial. El padrino, fue la obra cumbre de un autor que también tuvo sus particularidades.

Mario Gianluigi Puzo, fue un escritor y guionista estadounidense descendiente de italianos, conocido como el literato de la mafia, especialmente por su obra maestra El padrino (1969).

Nació en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Estudió ciencias sociales en la Universidad de Columbia.

Sus dos primeras obras, La arena sucia y La Mamma, tuvieron una gran acogida. Su consagración definitiva llegó con la publicación de El padrino, con la que además consiguió dos premios Óscar por su trabajo de coguionista de las partes primera y segunda de la película (por su trabajo en el guion de la tercera fue nuevamente nominado, pero no logró el galardón). A su vez, las partes primera y segunda de la película, dirigidas por Francis Ford Coppola, fueron galardonadas con el premio a la mejor película en sus respectivos años. A esta novela le siguieron Los tontos mueren, El siciliano, La cuarta K y El último Don.

Murió en su casa de Long Island en julio de 1999 a causa de un paro cardíaco poco tiempo después de finalizar la escritura de Omertà.

Se ha señalado el influjo de Fedor Dostoievski en Puzo; lo cita frecuentemente, en particular Los hermanos Karamazov, en La arena sucia, Los tontos mueren, La cuarta K y Los Borgia. La familia Corleone en El padrino se parece mucho a la familia Karamazov: un poderoso padre, un hijo mayor impulsivo, un hijo filosófico, otro de carácter dulce y abúlico y un hijastro adoptado que se mantiene como un empleado.

En una reseña publicada en el San Francisco Chronicle, Jules Siegel, que había trabajado con Puzo en la Magazine Management Company, puso en duda que este pudiera concluir Omertà y aventuró la hipótesis de que hubiera sido completada por algún que otro «negro». El propio Puzo se congratulaba de manera de escribir en el personaje autobiográfico del escritor Joe Osano de Los tontos mueren.

Adoraba jugar al tenis (seguramente extrajo de allí la presencia de la seductora tenista en su novela Omertà). Le gustaba también apostar ocasionalmente en Las Vegas (recuerden el episodio de Moe Green en The Godfather y su novela The Last Don).

A pesar de la enorme presencia del catolicismo en la obra de Puzo, el escritor, según decía, no creía en Dios ni en los dogmas de la Iglesia, solo en la bondad humana. Puzo dijo en alguna ocasión que su felicidad residía en una buena comida, practicar tenis, apostar jugando, mirar el techo de su casa durante horas y escribir.

Puzo nunca tuvo contacto con el medio del crimen. De hecho, según sus propias palabras Don Corleone era un personaje que lo espantaba. Además, decía que su mafia era una versión romántica del mundo criminal real. «Si hubiera estado en la mafia, jamás habría tenido que escribir».

Pese a entender perfectamente la naturaleza del mal, Puzo decía que la justicia debía ser una constante en la sociedad; sin embargo, estaba decepcionado de cómo se administraba en EE. UU., donde, según él, la ley protege más a los criminales con dinero que a la gente común.

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